La fundación nació hace 5 años y actualmente cuenta con un hogar de paso en el que son acogidas las personas en condición de pobreza extrema.

Desde hace cinco año, un grupo de ciudadanos de Armenia lideran una gran obra social que va dirigida a los habitantes de calle. El objetivo es donar a esta población vulnerable, una taza de chocolate con el único fin de hacer más llevadera su condición.

Carlos Arcila Botero es una de las personas que lidera este ofrecimiento. “La idea de repartir el chocolate con pan y mortadela nació hace cinco años con dos amigos que decidimos hacer una obra en la calle. Inicialmente, empezamos repartiendo 20 chocolates en Armenia hasta que después de varios meses decidimos ubicarnos en la esquina del CAM, al frente de la iglesia San Francisco.

Hoy en día repartimos más o menos 300 ahí, y también vamos a los hogares de paso El Peregrino y Miraflores. Nosotros no solo repartimos alimento como tal, también les llevamos oración y mucho amor”.

Con el pasar del tiempo, la fundación El Chocolate empezó a tomar fuerza y hoy en día el grupo solidario cuenta con un hogar de paso en el que son acogidas las personas en condición de pobreza extrema.


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