De la primera reunión del presidente electo con los miembros de su gabinete hay señales del regreso de la microgerencia y el diálogo regional. Como en épocas de Álvaro Uribe.

En Cajicá, a casi treinta kilómetros del mundanal ruido de la capital del país, el presidente Iván Duque sostuvo su primer ‘consejo de ministros’ con los 15 designados para integrar el que será su equipo de gobierno, a partir del próximo 7 de agosto. Una cumbre tan importante, no solo por ser la primera, sino porque como dicen los cachacos, “desde el desayuno se sabe cómo será el almuerzo”, y las primeras horas de trabajo del futuro gabinete dieron las primeras pistas de cómo será el estilo de gobierno. El estilo Duque.

A la reunión asistieron los 15 ministros y dos directores de entidades del nivel central, designados hasta el momento. Duque no fue el encargado de recibirlos. Quién lo hizo fue su vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, quien dirigió la jornada de trabajo matutina hasta la hora del almuerzo. Fue el primer mensaje, la primera pista.

Desde 1991, cuando la figura del designado presidencial dio paso a la de la vicepresidencia, este cargo parecía ser una pieza decorativa dentro de la estructura del poder ejecutivo. Tal vez con el caso Vargas Lleras, en el segundo gobierno de Juan Manuel Santos, la percepción cambió, y con ese antecedente puede que el vicepresidente ahora tenga mayor jerarquía.

El hecho de que Marta Lucía Ramírez haya dirigido la primera parte de este ‘consejo de ministros’ demuestra que no será ninguna pintada en la pared, entre otras por los rasgos que definen su personalidad. Fue la primera mujer ministra de Defensa en la historia del país (2002-2003), fue congresista y en dos ocasiones ha querido llegar a ser la primera presidenta de la república. Por eso se presume que será muy activa en los hilos que se maneje en la Casa de Nariño.

Lo que aún no se sabe sobre los roles de Marta Lucía, es si -como sucedió en el gobierno Santos-, se le entregará como vicepresidenta la responsabilidad de algún ministerio o cartera en específico. O si por el contrario será esa especie de jefe de gabinete que ponga a marchar a todo el equipo ministerial. Después del 7 de agosto, uno de los primeros decretos que deberá firmar el ya posesionado presidente Iván Duque, será precisamente el que defina las funciones específicas que deberá atender su vicepresidenta. En los años de Álvaro Uribe, al vicepresidente Francisco Santos se le  encomendó la política de derechos humanos, pero nunca tuvo bajo su tutela alguno de los ministerios (que en ese entonces eran 13 y no 16).

 

Después de almuerzo, Iván Duque asumió las riendas de la segunda parte de la jornada de trabajo del gabinete. Allí se adelantó el primer análisis del informe de la comisión de empalme, liderada entre otras por el designado ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla. Hubo énfasis, precisamente, en la salud de la economía. Y aunque el presidente electo ha prometido que gobernará sin el espejo retrovisor, confesó especial preocupación por la desfinanciación con que recibirá algunos proyectos gubernamentales del llamado posconflicto.

Entre las primeras instrucciones que Duque impartió a su equipo de gobierno fue la de implementar las políticas bajo el criterio del contacto permanente con la ciudadanía. Habrá tres escenarios que recuperará de la forma de gobernar de Álvaro Uribe. Consejos de seguridad todos los lunes, y no desde Bogotá;  ‘Talleres Construyendo País’, los fines de semana y a la imagen y semejanza de los Talleres Comunitarios de Uribe; y la nueva figura del ‘Diálogo Social-Empresarial’. Parece indicar que el estilo microgerencial volverá a la Casa de Nariño.

El mandatario electo también hizo énfasis en la relación transparente que debe existir entre Ejecutivo y el Congreso.

La fotografía del encuentro dio pistas de quién podría ser la mano derecha de Duque en la Casa de Nariño. Que Jorge Mario Eastman, antiguo funcionario del gobierno Uribe, se haya sentado a su izquierda puede apuntar a que podría ser el señalado para manejar el llamado computador de Palacio.

Desde el desayuno se sabrá cómo será el almuerzo. La primera reunión del presidente electo con sus ministros arroja las primeras pistas de lo que será el estilo Duque.

fuente: revista semana

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