El Tribunal Administrativo de Cundinamarca resolvió una acción popular de un abogado defensor de las abejas y los apicultores del municipio de Calarcá, Quindío, y ordenó a los Ministerios de Ambiente y de Agricultura conformar una mesa de trabajo que proteja a las abejas y los polinizadores.

E fallo ordena al Gobierno que se evalúe si los polinizadores están siendo afectados por cuatro insecticidas, que son usados en múltiples tipos de cultivos en el país. En el último año murieron más de 100 millones de abejas en todo el país, de acuerdo con las asociaciones de apicultores del país.

La mesa de trabajo que se ordenó para supervisar y evaluar tal situación deberá rendir informes cada tres meses al Tribunal y estará integrada por miembros de las dos carteras mencionadas, así como el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), la Sociedad de Agricultores de Colombia, la Fundación Natura Colombia y el actor popular, el abogado Luis Domingo Gómez Maldonado, que interpuso la acción desde Calarcá.

Gómez Maldonado, señaló que los químicos usados en algunos cultivos es una de las causas que está acabando con la vida de cierto tipo de abejas en el país, y consideró que el fallo será de gran utilidad, pero no es la solución definitiva, por eso invitó a seguir luchando por la defensa de las abejas en todo el territorio colombiano. Consideró que los químicos que usan para la producción de la miel pueden llegar a ser agresivos tanto para las abejas como para los campesinos que los usan en sus cultivos.

La decisión del tribunal tuvo constancia luego de que acogió conceptos científicos y químicos que daban cuenta del peligro a los que se exponen los seres humanos y los animales que tienen contacto con sustancias que pertenecen al grupo de neonitonides.

Uno de los conceptos que tuvo en cuenta el Tribunal fue el de la Fundación Natura Colombia y la Sociedad de Agricultores de Colombia, que coincidieron en que la prohibición en la aplicación de las sustancias químicas de uso agrícola puede generar pérdidas económicas para los agricultores.

Sin embargo, los mismos actores consideraron que se pueden buscar soluciones y experiencias que den cuenta de un control, manejo de insectos y alternativas para reducir y, de ser necesario, eliminar de manera gradual el uso de tales sustancias.

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