conoció un grave caso de posible corrupción que se habría presentado en el Ejército, que involucraría a altos mandos, quienes al verse descubiertos habrían puesto en marcha un plan para incriminar a subalternos y culparlos de las actuaciones irregulares.

El caso pasó por las manos del general Nicacio Martínez, cuando era inspector del Ejército, según los denunciantes.

La historia se remonta al mes de enero del 2014, cuando el teniente coronel Cesar Augusto Vargas, reportó la pérdida de 400 llantas del batallón de apoyo y combate #3 Policarpa Salvarrietam, en Cali.

Las llantas fueron adquiridas dentro de un contrato cercano a los $5.000 millones, donde se compró un lote de 10.000 llantas aproximadamente, según se puede verificar en la denuncia y en el contrato que están en poder de Caracol Radio.

Sin embargo, lo grave del asunto cuentan los denunciantes, es que ese contrato se pagó con actas de satisfacción, que son fundamentales para el desembolso de los recursos, y que tienen firmas falsificadas del contratista encargado de proveer las llantas al Ejército y de funcionarios del Ejército, como es el caso del capitán Camilo Bonilla Parra, quien en declaración rendida ante la justicia penal militar reconoce que la firma que aparece en el acta no es la suya.

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