El 1 de enero de 2020, los mandatarios electos comenzarán a ejercer oficialmente sus cargos, que están cargados de grandes responsabilidades y retos, pues tienen importantes dificultades que deben empezar resolver o, por lo menos, menguar.

Este domingo se llevaron a cabo los actos de posesión de los dos mandatarios con las mayores responsabilidades en el departamento -sin desestimar las de los demás gobernantes electos-: Roberto Jairo Jaramillo Cárdenas, gobernador del Quindío, y José Manuel Ríos Morales, alcalde de Armenia.

Ambos tienen una ardua labor, y es que tanto el departamento como su capital tienen sentidas necesidades y problemas que requieren ser resueltos, además de la apatía que la población ha mostrado, especialmente en el último año con todo lo relacionado con las administraciones públicas, actitud que se deriva de los constantes desánimos y decepciones que la gente ha sentido ante lo que la población ha denunciado como “pocos resultados”, así como los líos de corrupción que han cobijado a sus dirigentes.

No será fácil recuperar la confianza de los ciudadanos, especialmente en una ciudad como Armenia, en donde la famosa, y no por buena, valorización, derrumbó las esperanzas de los cuyabros de tener un desarrollo en cuanto a infraestructura vial. Y ahí estará uno de los primeros retos de Ríos Morales, quien en campaña no descalificó el mecanismo de financiación de obras diciendo que “no es mala, pero sí el modelo que se aplicó”. Habrá que ver qué herramientas o métodos utilizará para desenredar la pita en este caso y responderle a los ciudadanos que pagaron la contribución y si es el caso, hacer que los que faltan, lo hagan.

Asimismo, otros de los desafíos serán la recuperación del espacio público en la capital del Quindío, recuperación de lotes invadidos, vías, complejo cultural La Estación, disminuir el desempleo, aumentar la seguridad, no menos importante, recuperar el tejido social, que tanto se ha perdido en la ciudad.

Deberá el nuevo gobernador encarar y tomar postura frente a las posiciones contrariadas entre ambientalistas y productores de aguacate hass. Los primeros dicen que contamina, acaba con la vegetación nativa en las zonas montañosas y no es beneficioso para el departamento ni sus habitantes, pues las empresas que lo cultivan son extranjeras. Los segundos dicen que es un cultivo amigable con el medio ambiente, que se genera empleo en la región, se pagan impuestos al departamento, entre otros. Y en este mismo renglón será muy importante las decisiones que tome en el objetivo de devolverle al departamento su importancia como productor agrícola, dándole garantías y mayor apoyo a las personas del campo para que potencialicen sus cultivos, productos y sus rentas.

Será una labor titánica la que Ríos Morales y Jaramillo Cárdenas deberán realizar para hacerle frente a las mencionadas situaciones y muchas que se quedan por fuera en este espacio.

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